jueves, 26 de enero de 2012

1. Mecanismo general del parto

Se llama mecanismo del parto al conjunto de movimientos que, bajo la acción de fuerzas dinámicas del parto, debe efectuar el feto para salir al exterior. El feto es un ovoide, en virtud de sus dimensiones, la única forma que tiene de atravesar el conducto pelviano es presentándose por uno de los extremos de ese ovoide: presentación de vértice o cara (la presentación de frente se considera inviable) o presentación de nalgas en las distintas variedades.
Los movimientos del feto son de 3 tipos: progresión, cambios de actitud y cambios de progresión, necesarios por las condiciones especiales del canal de parto y por la forma irregular del feto. Así, el feto tiene que acomodar las dimensiones de las distintas partes a las del conducto pelvi-genital mediante unos cambios de actitud y de orientación, es decir, de movimientos pasivos, que en conjunto constituyen el mecanismo del parto.
Tienen que cumplirse 3 tiempos fundamentales: entrada en el conducto, recorrido por el conducto (encajamiento y descenso) y salida del conducto o desprendimiento.
El mecanismo de presentación de vértice es el prototipo de mecanismo fisiológico. El resto serán anómalos (pero no patológicos) y se desarrollarán con mayor dificultad, siendo más fácil que se conviertan en patológicos.

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MECANISMOS DEL TRABAJO DE PARTO

El mecanismo del trabajo de parto es la serie de movimientos que realiza la presentación durante su tránsito por el canal del parto.

Las etapas de que consta este mecanismo, en una presentación cefálica de vértice, son las siguientes:

     Encajamiento.

       Flexión.   

     Orientación.      

    Asinclitismo.     

        Descenso.      

   Rotación interna.   

  Expulsión o desprendimiento.   

     Extensión.    

    Restitución.    

    Rotación externa.   

     Desprendimiento de los hombros.   

     Nacimiento del resto del producto.        








Encajamiento  

Es el proceso dinámico mediante el cual el polo cefálico del producto, que se encuentra por arriba del estrecho superior de la pelvis, desciende y penetra en la excavación pélvica. Para que ocurra el encajamiento, se requiere flexión, orientación y asinclitismo. Este fenómeno puede ocurrir durante las últimas semanas de la gestación o presentarse ya una vez establecido el
trabajo de parto; generalmente el encajamiento ocurre con la sutura sagital transversa con relación a la pelvis materna.
Flexión.

Para que el feto descienda en la excavación pélvica necesita flexionar el polo cefálico, para ofrecer sus diámetros menores; esto ocurre cuando la cabeza fetal encuentra una resistencia, que puede estar dada por las paredes de la pelvis, el suelo de la misma o por el cérvix. La presión de la contracción uterina se transmite a través de la columna vertebral, y hace que se flexione la cabeza a nivel de la articulación occipitoatloidea, la cual actúa como palanca de primer grado. Es por este mecanismo que el mentón del feto es comprimido contra su tórax y el diámetro suboccipitobregmático es sustituido por el diámetro occipitofrontal.

Orientación.

Asinclitismo. La sutura sagital del feto frecuentemente se encuentra desviada hacia el promontorio o hacia la sínfisis púbica; esta desviación hacia la parte posterior o anterior de la pelvis recibe el nombre de asinclitismo; si esta sutura sagital se encuentra más cerca del promontorio, el parietal anterior se presenta hacia los dedos del explorador y este proceso es conocido como asinclitismo anterior; si por el contrario, la sutura sagital se aproxima hacia la sínfisis del pubis, lo que se presenta a los dedos del explorador sería el parietal posterior, por lo que estaríamos hablando de un asinclitismo posterior; durante el trabajo de parto siempre debe existir un ligero asinclitismo para que de esta manera se aproveche al máximo la cavidad pelviana.



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